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XXXIV. TE LLAMO...
Te llamo y no contestas, te busco y no te encuentro y en el silencio de la noche me pregunto donde estas... Muchas veces pienso si no seras una quimera, un sueno mio nada mas que se proyecta en la realidad. Pues apareciste en mi vida en el momento preciso, y en el instante indicado sin un adios, desapareces. Desde que las sombras cubren el firmamento, hasta que la tarde muere por donde voy te busco. Por ti pregunto sin cesar y nadie me da razon de ti, mientras cae sobre mi alma la pesada losa del vacio. Las primeras luces del alba me traen nuevas esperanzas, mas cuando llega el ocaso con el ultimo rayo de sol mueren. Y asi van transcurriendo los dias, coleccion inacabable de desenganos, pensando si no voy tras un sueno que yo vivi como una realidad. Madrid, 8 de enero
de 1996 |
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